MIAMI.- Donald Trump concretó los porcentajes de sus prometidos "aranceles recíprocos", de entre el 10% y casi el 50%, con los que Estados Unidos gravará las importaciones de productos de prácticamente todos los países del mundo.
El anuncio de aranceles impacta el comercio porque EEUU ha pechado por varios años con un menor porcentaje los bienes y servicios de otros países. Economista habla de una narrativa antiTrump
MIAMI.- Donald Trump concretó los porcentajes de sus prometidos "aranceles recíprocos", de entre el 10% y casi el 50%, con los que Estados Unidos gravará las importaciones de productos de prácticamente todos los países del mundo.
Esto genera incertidumbre en la economía global porque por muchos años era la producción de bienes y servicios de EEUU la que soportaba los mayores costos para llegar a los anaqueles de otros mercados.
En el llamado “arancel reciproco” Trump explicó que no se trata de una relación 1x1, sino que comienza a acortar la distancia, entre lo que debe pagar EEUU para exportar sus productos y los que tienen que pagar los otros para desembarcar en el mercado estadounidense.
“China nos cobra un arancel del 67%, nosotros a ellos el 34%, un poquito menos. Espero que no se enfade nadie. La Unión Europea, son unos negociadores muy duros, nos cobran unos aranceles del 39%, nosotros les vamos a cobrar a ellos el 20%”, dijo Trump en rueda de prensa para poner el ejemplo de su decisión.
Las medidas, que entrarán en vigor entre esta semana y la próxima, incluyen un impuesto mínimo a todos los productos que ingresen a EEUU y tarifas más elevadas a las principales economías del mundo y varias emergentes.
Trump sostiene que se trata de una acción "recíproca" tras décadas de abusos por parte de aliados y competidores cuyas medidas proteccionistas, alega, están dañando las exportaciones estadounidenses.
En las negociaciones entre países siempre priva qué el país que sea más competitivo soporte las mayores cargas y permite que el país más débil proteja ciertas ramas de industrias, una revisión que se hace cada cierto tiempo para buscar un equilibrio en el comercio. La premisa era que EEUU por ser más competitivo soportaba más aranceles por sus productos exportados.
Ahora el presidente Donald Trump declaró una emergencia económica en Estados Unidos y anunció aranceles de al menos el 10% en todos los países, con tasas aún mayores para 60 países o bloques comerciales con un alto déficit comercial con EEUU.
Algunos analistas señalan que Estados Unidos debió sentarse de forma bilateral con cada país o grupo de naciones para revisar los acuerdos recíprocos del comercio. El problema es que al hacerlo colectivo crea, por ahora, un desajuste en el comercio global que tomará su tiempo en asimilar y ajustar las nuevas medidas.
La lista por países de los aranceles fueron presentados por la Casa Blanca.
Sobre China recaen unos aranceles del 34% en respuesta a unas políticas que encarecen los productos norteamericanos en un 67%. Además, se revocará desde el 2 de mayo un régimen que ha permitido al gigante asiático exportar a EEUU productos por debajo de los 800 dólares, sin pagar impuestos.
China, el segundo mayor exportador a EEUU después de México, enfrentará ahora este nuevo arancel y prometió contraatacar.
El secretario del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, instó este miércoles a los países afectados por los nuevos aranceles anunciados por el presidente Donald Trump a evitar cualquier tipo de represalia, con el fin de no agravar la actual guerra comercial.
“Durante años, los trabajadores ciudadanos estadounidenses se vieron marginados mientras otras naciones se enriquecían y se volvían poderosas, en gran parte a costa nuestra. Pero ahora nos toca prosperar”, dijo Donald Trump.
El presidente de Estados Unidos decidió no aplicar una nueva tasa arancelaria global del 10% sobre los bienes procedentes de Canadá y México, según una hoja informativa publicada por la Casa Blanca el miércoles. No obstante, se mantendrán vigentes los aranceles previamente establecidos sobre ciertos productos relacionados con el control fronterizo y la lucha contra el fentanilo.
Canadá y México continuarán enfrentando tarifas de hasta el 25% en productos que no cumplen con los términos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). Por otro lado, los bienes que sí cumplen con las disposiciones del acuerdo no sufrirán modificaciones y mantendrán un arancel del 0%.
“China y Europa subieron los aranceles y nadie dijo nada. Estamos en una narrativa antiTrump”, dijo el economista español Daniel Lacalle en una entrevista publicada en Debate.
Explicó dijo que en las últimas dos décadas el mundo se acostumbró a una política comercial que la resume de la siguiente manera:
“Los países pueden exportar todo lo que quieran a Estados Unidos, pero a Estados Unidos se le ponen todo tipo de barreras. Esas barreras no son solo arancelarias: también administrativas, burocráticas, fiscales, e impiden que las empresas norteamericanas exporten”,
Agregó que “la evidencia empírica es que, por ejemplo, la Unión Europea tiene un gigantesco superávit comercial con Estados Unidos en productos en donde la producción europea es mucho más cara, porque los costos laborales, los impuestos, etcétera, son mucho más altos”.
Los aranceles efectivos que aplica la Unión Europea contra Estados Unidos son mucho más elevados en alimentación y ganadería, en bebidas alcohólicas y tabaco, en aceites animales, en todo lo que tiene que ver con aceites vegetales, química, productos manufacturados, maquinaria y transporte, y en general todas las materias primas. Estamos en un mundo en el que lo que hay es un gigantesco proteccionismo contra Estados Unidos, explicó.
Lo que está intentando hacer el presidente Trump es equilibrar la balanza, y además equilibrar la balanza negociando. Y lo que hace es anunciar aranceles, porque Estados Unidos no puede hacer lo que hace la Unión Europea.
Cree el economista Lacalle que se está utilizando todo, la excusa de Trump y de los aranceles, “para buscar un enemigo externo y un chivo expiatorio que justifique lo que ya era un problema que se veía venir desde hacía muchos meses: la ralentización económica global y la inflación persistente. Ninguno de esos factores es nuevo. Vienen desde hace meses. Lo que pasa es que a Trump lo quieren utilizar como chivo expiatorio de un problema económico global que ya existía".
“Se le está echando la culpa a Trump de la Bolsa, cuando en realidad lo que está pasando es que el año pasado se nos intentó repetir una y otra vez que íbamos a tener políticas expansivas, que la inflación iba a bajar súper rápido y que habría cinco, seis o siete bajadas de tipos de interés. El mercado ha tomado correctamente mucho riesgo pensando que se iban a dar muchas bajadas de tipos y muchas inyecciones de liquidez”, refirió el economista
FUENTE: INFOBAE / OMC/ ONDACERO/ REDACCIÓN DIARIO LAS AMÉRICAS