REDACCIÓN.-DAYMARIS TABOADA
La periodista cubana, que cumple 10 años como presentaora en América TeVé, conversó sobre su experiencia en los medios de comunicación y reveló detalles de su entorno privado, con el que asegura sentirse realizada
REDACCIÓN.-DAYMARIS TABOADA
A simple vista encuentras a una acuciosa conductora, que puede revelar hasta sus más íntimos secretos con tal de lograr que el entrevistado se confiese, una periodista que defiende la libertad de expresión como vía para denunciar injusticias.
Pero lo que pocos televidentes saben es que detrás del nombre de María Laria se esconden manos que al piano hacen magia interpretando complejas piezas de Bach o Chopin, que cada tarde al terminar su programa de televisión se va a tomar clases de ballet, pues “nunca es tarde para hacer los sueños realidad”, y que cuida de su madre y ama a su esposo con la dedicación de quien se sabe dichosa por tanto amor que le ha dado la vida.
La combinación de todas estas pasiones en un show televisivo descubre ante el público a la verdadera María Laria, el nuevo formato con un poco más de reality convierte a Arrebatados en un espejo en el que todos quedan reflejados tal cual son en la vida real.
“Verán todas las Laria, desde la más profesional, hasta la más diáfana que intercambia con los invitados sentada al piano y les dedica una canción; sacar mi parte artística será un sueño hecho realidad”, confiesa a DIARIO LAS AMÉRICAS la primera mujer hispana en producir y protagonizar su propio programa de televisión.
Una temporada más arrebatada
Tras cumplir 10 años el programa que transmite el canal América TeVé de lunes a viernes, se renueva y ahora en el espacio de las tres de la tarde llega a los televidentes con un sentido más íntimo.
Partiendo del concepto de desestructurar los paradigmas clásicos de la televisión, la nueva temporada de Arrebatados resulta mucho más dinámica y polémica, tras el cambio de los paneles de discusión los criterios llegan más centrados.
Esta vez, "tratamos de valorar un poco más la especialización de los invitados. Yo creo que la calidad de los debates está en el conocimiento de quienes se invitan y en la capacidad de sostener una opinión con criterio propio, la verdad por más cruda que sea debe llegar sin irrespeto”, revela la periodista, que ha entrevistado desde presidentes hasta personas sin hogar que viven en la calle, siempre en la búsqueda de una historia singular, pues considera que la buena entrevista llega a partir de las experiencias personales que brinda el invitado.
La inserción del público, que se conecta desde las redes sociales, dotará al espacio de una opinión en tiempo real, y es necesaria para mantener la actualización de un programa en vivo. “Me entusiasma trabajar en vivo, porque conozco en el momento lo que piensan las personas de Puerto Rico, Nueva York y Miami, y puedo ir construyendo un guion diferente a partir de una llamada telefónica”.
En esta nueva temporada “quiero que conozcan los profesionales que trabajan conmigo, los que están detrás de las cámaras, los productores, las maquillistas. Un programa no es solo lo que ve el televidente, lleva mucho tiempo de trabajo antes y después de la hora que estamos al aire”, explica María Laria, quien está ansiosa por llevar su show a la calle y “contar la historia desde las locaciones donde se desarrollan”.
Entretenimiento con información, investigación y debates candentes llegan ahora con la visión de empoderar temas formales y controversiales como la economía, las finanzas, las inversiones hogareñas. “Siempre cuidando la información periodística balanceada y real, ofreciendo la verdad sin vestimentas, sin disfraz”.
Para esta cubana alejada desde los 5 años de su país, estar en el canal 41 conduciendo el programa Arrebatados ha sido reencontrarse con sus esencias, descubrir una parte de su isla que nunca vivió, tocar las fibras de una cultura que solo ha leído. “Con la curiosidad de un niño que quiere explorar un mundo nuevo llego todos los días al programa, en el encuentro un espacio de terapia que me ayuda a resolver mis problemas personales”.
De números
Cuatro premios Emmy marcan la carrera de María Laria, quien confiesa que nunca se ha empeñado en recibir ninguno. “Solo trabajé y llegaron, pero en verdad no persigo premios, aunque son un bonito reconocimiento al esfuerzo, si los recibo los agradezco, pero no trabajo pensando en ello. No falto a la ética, no miento para ser grande”.
De igual modo pasa con las finanzas, “es algo que no define mi vida aunque reconozco que los salarios recompensan el sacrificio diario. En ocasiones he ganado más y me he sentido menos realizada profesionalmente. Soy mala con las finanzas por ello nunca he planeado ganar dinero. Si trabajas mucho en lo que te gusta, el dinero viene solo. Quisiera tener mi propia productora, pero nunca he planeado crecer financieramente, pues creo que Dios provee todo lo que el hombre necesita.
María Laria, quien posee un nombre y reconocimiento en el mundo televisivo hispano, reconoce que “en estos momentos los hombres están mucho mejor pagados que las mujeres. En ese sentido sí me siento discriminada como profesional”. Una verdad que pocos se atreven a confesar con libertad, pero que fluye de modo natural en una periodista, que sin miedos se sabe ya realizada, aunque con muchos sueños que pretende materializar en la nueva temporada de su programa Arrebatados.
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