LA HABANA_ Mientras la mayoría de los cubanos continúa sumida en apagones de más de 16 horas diarias, el régimen cubano acelera la construcción de parques solares en medio de una crisis energética que no da tregua. Cerca de los vestigios de la fracasada central nuclear de Juraguá, en la provincia de Cienfuegos, trabajadores instalan decenas de miles de paneles solares provenientes de China.
Aunque el régimen asegura que el proyecto —integrado por 55 parques solares para 2025— busca reducir la dependencia del petróleo, la realidad en las comunidades aledañas es muy distinta.
"Colapso energético"
Paradójicamente, la energía generada por estos parques no está destinada a aliviar los cortes locales, sino a integrarse a una red nacional colapsada. Mientras tanto, la infraestructura eléctrica del país ya colapsó cuatro veces en los últimos seis meses. La millonaria inversión se realiza con financiamiento chino, sin garantías de sostenibilidad ni de mejoras tangibles para la población.
Lejos de representar un avance, el proyecto evidencia una vez más la desconexión entre las decisiones del régimen y las verdaderas necesidades del pueblo cubano. En lugar de priorizar soluciones inmediatas y descentralizadas, el castrismo persiste en imponer proyectos costosos, sin transparencia y al margen del bienestar ciudadano.
La apuesta por la energía limpia no puede encubrir el fracaso estructural de un modelo que destruyó la industria eléctrica nacional. En una isla donde el sol abunda, pero la electricidad escasea, los parques solares se convierten en monumentos al absurdo de un régimen que promueve el desarrollo mientras condena a su gente a vivir en la penumbra.
FUENTE: Redacción DLA/ con información de AFP