Extracto de una conferencia pronunciada en el Koubek Center, el 9 de octubre del 2009.
Hablar sobre la realidad y el futuro de la cultura cubana está en relación directa con el proceso que ha de iniciarse cuando Cuba alcance su libertad del totalitarismo castrista e inicie su andadura en el camino de la democracia. Ese momento en que tengamos la oportunidad de enfilar la ruta hacia la encarnación de lo que siempre he llamado la pendiente posibilidad cubana. Nuestra libertad y democracia vienen lastradas por una serie de factores adversos generados por 50 años de totalitarismo. A la negatividad de esos factores debemos oponer:
-- La implantación de un sistema de gobierno propiciador de los cambios, que esté afianzado en los principios de la Constitución del 40. La Carta Magna que, en tiempo prudencial, debe ajustarse a la nueva realidad cubana y contemporánea.
-- La reafirmación de las libertades individuales y el pleno reconocimiento y ejercicio de los Derechos Humanos.
-- La liberación de los presos políticos y de conciencia, teniendo en cuenta que muchos de ellos han sido identificados por el totalitarismo como presos comunes.
-- La instauración de un gobierno provisional que facilite el funcionamiento de la vida cotidiana del cubano, lo saque del abismo en que ha sido sumido y lo encamine a la prosperidad; el desmantelamiento de las estructuras inoperantes y nocivas y los mecanismos legales creados por el castrismo; la convocatoria a la formación de partidos políticos cara a unas elecciones libres, supervisadas por organismos internacionales; la denuncia de tratados y pactos perjudiciales al país; la depuración de las Fuerzas Armadas, policiales y otras instancias represivas; y el enjuiciamiento de quienes han cometido delitos contra el individuo y la población, que ha de efectuarse dentro de los marcos de la más estricta legalidad y debido proceso.
-- Una eficaz campaña internacional que haga patente las arbitrariedades y crímenes cometidos por el castrismo.
-- La búsqueda y negociación de ayuda para la reconstrucción nacional sin que ello implique la enajenación de la soberanía.
-- Poner en acción los mecanismos necesarios para recuperar los bienes saqueados por el régimen castrista.
Va de suyo, e insisto que el orden de los factores no altera el producto, que la puesta en marcha de lo antes expuesto es tan imprescindible como insoslayable, pero no excluye acciones y medidas específicas no menos imprescindibles para la normalización de la vida cotidiana
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