La política de confrontación de Venezuela con Colombia ha afectado a la agroindustria y al comercio de ambos países. En materia comercial se han registrado varias confrontaciones, desde el primer conflicto a inicios del mandato de Chávez, por obligar a que las mercancías colombianas fueran transbordadas a camiones venezolanos en la frontera, luego por la decisión de salirse de la Comunidad Andina de Naciones y más recientemente por imponer obstáculos para interrumpir el libre comercio en la frontera, al punto de que hoy existe un embargo no declarado a las importaciones colombianas.
Si bien en estos últimos diez años Colombia y Venezuela han roto las relaciones en varias ocasiones, hasta ahora las cosas no habían pasado a mayores debido al buen uso de la vía diplomática por parte del gobierno de Álvaro Uribe. Pero ahora, según informó el diario El Universal, el ex asesor de paz de Colombia, Lázaro Vivero, opina que “las fricciones entre ambos gobiernos trascienden lo político, lo económico, y se encaminan hacia una tensión bélica”. Afirma que las relaciones colombo-venezolanas “están en un punto tan neurálgico que cualquier cosa podría suceder”.
En los actuales momentos la situación fronteriza se ha tornado extremadamente candente, con acusaciones y denuncias de espionaje de parte y parte, y con graves sucesos de violencia, que han cobrado decenas de vidas.
Siguiendo su política de apoyo a fuerzas antidemocráticas, el gobierno venezolano se ha mantenido proclive a la “causa” de los grupos narcoterroristas colombianos, como las FARC y el ELN. Según analistas y denuncias del gobierno colombiano, la Venezuela de Chávez ha permitido no sólo que los integrantes de estos grupos utilicen territorio venezolano como aliviadero, sino también como base de operaciones. A esto se suma que las autoridades venezolanas promovieron el surgimiento del grupo guerrillero autóctono, conocido como Fuerzas Bolivarianas de Liberación (FBL). La trágica consecuencia de todo eso se manifiesta en la multiplicación de secuestros y asesinatos, algo que hace una década sucedía muy poco en Venezuela y que ahora ocurre a diario.
El gobierno de Chávez mantiene un alto grado de beligerancia y confrontación con los gobernadores de los estados Táchira y el Zulia, que son los estados fronterizos más importantes y, lejos de trabajar con los gobiernos de países vecinos, sabotea y obstaculiza sus gestiones. Es público el enfrentamiento de Chávez con el ex gobernador del Zulia Manuel Rosales, a quien amenazó con la muerte política y sometió a
...