Las acusaciones del ex presidente Jorge Batlle contra el candidato oficialista a la presidencia, José Mujica, desataron una tormenta política en Uruguay, después de que aquel vinculara al ex dirigente tupamaro con el dueño de un gran arsenal abatido el domingo en un tiroteo con la Policía.
En declaraciones ante un juez de Montevideo, Batlle (presidente entre 2000 y 2005) se ratificó en sus acusaciones contra Mujica y el dirigente de izquierdas Julio Marenales, aparecidas en el semanario Búsqueda.
“Emplazo al señor Julio Marenales y al señor Mujica a que digan, por tranquilidad del país, que ellos no tienen nada que ver con esto”, aseguró Batlle en declaraciones a la prensa al salir esta tarde del juzgado. Las afirmaciones de Batlle, del opositor Partido Colorado, ya motivaron reacciones del rival de Mujica en la segunda vuelta de los comicios generales que se celebrará el próximo 29 de noviembre, el también ex presidente Luis Alberto Lacalle, del Partido Nacional.
Lacalle dijo que tenía motivos para sospechar que había “connotaciones políticas” en el caso de Saúl Feldman, quien en la mañana del domingo fue abatido por la Policía, a la que había hecho frente a balazos durante casi 18 horas atrincherado en una de sus viviendas. Antes, Feldman, de 64 años, había matado a un policía y herido a varios más, después de que los agentes descubrieran que en otra vivienda guardaba un arsenal de cientos de armas y munición de guerra.
Según dijo Batlle a Búsqueda, “este hombre hace dos años que tenía conexión con (el líder tupamaro Jorge) Marenales”, representante de la línea más dura del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN), una de las fuerzas que componen la coalición de izquierdas Frente Amplio, en el poder.
Batlle también relacionó a Feldman con Mujica, que también fue guerrillero tupamaro en los años sesenta y ahora es el candidato presidencial del FA.
“¿Por qué el silencio del Gobierno y por qué el silencio de los candidatos del Gobierno, cuando ellos tienen que pensar que la sospecha principal es contra ellos”, aseveró Batlle en el semanario. El asedio y tiroteo en los que murieron Feldman y un policía se produjeron en una vivienda que aquel tenía en el balneario de Shangrilá, a 20 kilómetros de Montevideo, donde se hizo fuerte para evitar su detención.
Poco antes, la Policía había descubierto un imponente arsenal de armas de todo tipo en otra casa que tenía ese
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