Publicado el 06-30-2012
El nuevo presidente Egipcio y Occidente
Por Cal Thomas
A través de la historia de nuestra nación ha habido gente que negaba las amenazas de nuestros enemigos. Durante la Guerra de Independencia, un significativo número de personas se puso del lado de la monarquía inglesa. Facilitadores en la política, los medios y hasta la religión ayudaron al comunismo a mantenerse en el poder durante siete décadas en la Unión Soviética. Los nazis alemanes tenían sus apologistas en los EE.UU.
La elección presidencial en Egipto, ganada por Mohammed Morsi de la Hermandad Musulmana en una contienda en la cual tres cuartas partes de los egipcios votaron por otros, es un reto para los que ahora niegan la realidad y los facilitadores que no quieren reconocer la amenaza que representa para Israel y Occidente el avance del islamismo. Suficientes egipcios votaron por Morsi como para permitirles a los islamistas lograr su mayor poder político desde la fundación de la Hermandad en 1928. Morsi dice las palabras que Occidente quiere oír (él estudió en los Estados Unidos). Habla de ser el presidente de “todos los egipcios”, prometiendo honrar todos los acuerdos internacionales firmados por el régimen de Hosni Mubarak.
Un clérigo, Safwat Higazi, presentó a Morsi en un mitin de campaña el primero de mayo y expresó el objetivo de la Hermandad: “Nuestra capital será Jerusalén, si Alá lo permite”. Esto parece indicar la verdadera dirección hacia la cual Morsi pudiera llevar a su país. Ciertamente, en línea con las ideas de la Hermandad Musulmana.
Después de más de tres años tratando de agradar y pidiendo excusas al mundo islámico, la Administración Obama ha producido un árbol que da frutas podridas. La Casa Blanca felicitó a Morsi por su victoria. ¿Qué más podía hacer? No va a admitir su error o a reconocer que la “Primavera Árabe” está comenzando a parecer un invierno siberiano.
Irán continúa su programa de armas nucleares y amenaza con borrar del mapa a la “entidad zionista”. El Presidente ruso Vladimir Putín visita Israel y urge al Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que no ataque a Irán, país al que Rusia le ha estado dando tecnología nuclear. Si Egipto nuevamente fuese hostil al estado judío (los recientes ataques terroristas de la zona fronteriza del Sinai son una señal de que 32 años de estabilidad en la frontera entre Egipto e Israel pudieran terminar), Israel pudiera correr un mayor peligro que nunca antes en su historia moderna. Hace dieciséis meses, la Hermandad declaró su falta de interés en la presidencia egipcia, prometiendo no postular un candidato. Agreguemos a esto la larga lista de mentiras y promesas vacías que numerosos líderes árabes e islámicos le han dado a Occidente.
El columnista Max Boot aparentemente cree todas las fantasías de los apologistas, capacitadores y negadores. En un artículo en la revista Commentary titulado “Que la Hermandad Gobierne en Egipto”, Boot escribe lo siguiente, “Siempre y cuando el gobierno de Hermandad tenga que enfrentarse a los votantes en el futuro, el sentimiento popular actuará como un freno a sus tendencias iliberales”.
Muchos dictadores han resultado electos una vez. “De todos modos”, agregó Boot, “es una tragedia que la voluntad del pueblo egipcio, que claramente anhela una democracia estilo occidental y no una teocracia estilo iraní o un estado policial esclerótico, está siendo frustrada”.
¿De veras? La elección del Parlamento egipcio confirmó las encuestas que indican que el 60 por ciento de los egipcios está a favor de la adopción total de la ley Shariah. La ley Shariah no requiere que se celebren elecciones futuras. Esas encuestas también muestran que una abrumadora mayoría de egipcios quiere un gobierno religioso, apedrear como una forma de castigo, y límites a las mujeres y cristianos en el gobierno.
David Kirkpatrick de The New York Times no se deja engañar por falsas promesas. En un artículo del 23 de abril Kirkpatrick escribió, “(Morsi) ha hablado a favor de dejar fuera a las mujeres y a los no musulmanes de la presidencia egipcia, basándose en la ley (Shariah). El ha pedido un consejo de eruditos musulmanes para asesorar al Parlamento. El tiene un expediente de declaraciones inflamatorias sobre Israel, llamando a sus ciudadanos ‘asesinos y vampiros’.”
La Hermandad Musulmana sabe cómo piensan los occidentales. Nos están tratando como si fuésemos bobos. Si nosotros creemos que lo que ha pasado en Egipto y que los desórdenes en el resto del Medio Oriente van a llevar a la democracia, a los derechos humanos, a igualdad de derechos para mujeres y minorías religiosas, libertad de expresión y de prensa, entonces nosotros SOMOS bobos.
Estos fanáticos no tienen intenciones de parar con Israel. Su objetivo final es Estados Unidos, por elecciones y/o cualquier otro medio. ©2012 Tribune Media Services, Inc.
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