Manuel Ballagas
Publicado el 06-23-2012
5 preguntas a
Manuel Ballagas
Por Luis de la Paz Diario Las Américas
El escritor y periodista Manuel Ballagas (La Habana, 1948), hijo de Emilio Ballagas, uno de los más importantes poetas cubanos del siglo XX, ha tenido una larga y complicada vida. Estuvo vinculado a las míticas Ediciones El Puente en los años sesenta, en Cuba, donde fue perseguido por sus ideas y encarcelado. Salió de la isla durante el éxodo del Mariel en 1980, y en el exilio ha estado relacionado con medios como The Wall Street Journal y The Tampa Tribute. En los últimos años ha publicado dos polémicas novelas, Descansa cuando te mueras y Pájaro de cuenta.
1.–En Pájaro de cuenta haces un retrato muy terrenal y brutal de Virgilio Piñera. No hay duda de que se trata del “padre del teatro moderno cubano”, pues entre otras alusiones usas casi toda su obra y puntos clave de su biografía, como su estancia en Argentina, por ejemplo. Es un personaje que no queda muy bien parado. Háblanos de la concepción del protagonista de tu novela.
—No sé de dónde sacas que Virgilio Piñera sale mal parado en mi libro. Se escapa de los esbirros de la Seguridad del Estado, y a pesar de la vigilancia se las arregla para escribir lo que quiere. Es tremenda candelita, y además, simpático. Pero ojo: no confundas al Piñera de mi libro con el Virgilio de la realidad. Comparten características, pero uno es ficticio, y el otro fue de carne y hueso. Si hubieras conocido al segundo, te darías cuenta de que uno tiene poco que ver con el otro en cosas fundamentales. En este Virgilio ficticio quise resumir todas las ambivalencias de muchos intelectuales cubanos de esa época. Llenos de ilusiones y resentimientos antiburgueses, se postraron ante el poder comunista y acabaron sumidos en la persecución y el terror. Así que mi novela no es brutal; brutal es el homenaje que le están dando a Virgilio en Cuba todo ese montón de hipócritas y cobardes, después de haberlo acosado hasta la muerte.
2.–La novela es también un ajuste de cuentas con una época y sus figuras, incluso aparece “el fantasma” de tu padre, el poeta Emilio Ballagas. En general, qué te proponías con este libro.
—Pájaro de cuenta y no ajuste de cuentas. ¿Estamos? Mi novela es la sátira de una época negra de la historia cubana que algunos se empeñan ahora en llamar Quinquenio Gris. El tema tenía que entrar en la literatura y yo tuve la audacia de hacerlo. ¿Qué querían? ¿Perseguirnos, meternos en la cárcel y que nadie se enterara? El fantasma de mi padre lo incluyo muy a propósito. Irrumpe en esa asfixiante atmósfera como el soplo fresco de una época en que no se vigilaba a los escritores cubanos ni se les arrestaba de madrugada bajo cualquier pretexto. Él no conoció eso, porque tuvo la suerte de morir antes. Es un espectro limpio, intacto. Por eso se permite recriminar a Virgilio en cierto momento por haber vendido su libertad por un mero plato de lentejas.
3–En otra de tus novelas, Descansa cuando te mueras, recoges el mundo miamense de los años ochenta. Pero tanto en ésta, como en Pájaro de cuenta, ya sea ambientadas en La Habana o en Miami, recurres al lenguaje calificado como realismo sucio. ¿Qué piensas al respecto?
—El realismo sucio no es cuestión de malas palabras y sexualidad, como algunos piensan al oír la palabra “sucio”. Es más que eso; es un movimiento literario. Se da en sus personajes prosaicos y en su aparente superficialidad descriptiva, en que el contexto dicta el significado muchas veces. Charles Bukowski, uno de sus grandes exponentes, recurría a un lenguaje soez y a temas desfachatados, pero Raymond Carver y Richard Ford, por ejemplo, no pueden ser de un idioma más pulcro. Aunque Descansa cuando te mueras, a juicio mío, pertenece de cierta forma al llamado realismo sucio, me atrevería a decir que Pájaro de cuenta no encaja en esa escuela. Es más bien un experimento donde se retuerce la verdad para arrojar nueva luz sobre la realidad histórica. Es decir, miento para no engañarte. Eso sí, yo no tengo la culpa de que mis personajes sean tan mal hablados.
4–Has anunciado la publicación de la poesía completa de tu padre, Emilio Ballagas. Háblanos de ese proyecto.
—Desde que se publicó completa en una edición póstuma de 1955, la obra poética de mi padre ha sido objeto de una explotación descarada por parte de editores inescrupulosos de este lado, y las editoriales gubernamentales cubanas de otro. No sé ni cuántas veces, en todos esos años, mi madre y yo tuvimos que amenazar con abogados a todos estos aprovechados. Era una batalla casi imposible. Por falta de tiempo y medios estuve dando largas a este proyecto, hasta que al fin, después de mucho escanear y editar, di los toques finales a la Obra poética de Emilio Ballagas, Edición autorizada, la única que tiene el visto bueno del patrimonio y los herederos del poeta. Se atiene casi al pie de la letra a la edición de hace 57 años y está disponible en Internet en: http://www.lulu.com/spotlight/restless1, en la web de Lulu.com
5.–Tienes un blog en la red y es evidente que eres un trabajador constante. ¿En qué nuevo proyecto trabajas?
—Trabajo mucho en mi obra, es verdad, para compensar por los largos años de bregar periodístico durante los que tuve que posponer demasiados proyectos y tragar muchos buches de sangre. Es casi una batalla contra reloj, contra la muerte que a todos nos acecha, una peleíta imposible y vana. El blog, http://descansacuandotemueras.blogspot.com/, es sólo una vitrina donde expongo garabatos literarios, avanzo fragmentos de obras en progreso, y además, me promuevo como Dios manda. Actualmente trabajo en una continuación de Descansa cuando te mueras, una novela que he titulado provisionalmente Chivo loco, cuyo personaje central es Manny, el buscavidas que tú ya conoces, y en un libro de relatos que se llamará Malas lenguas, cuyos personajes y anécdotas tienen mucho que ver con el ir y venir, el irnos, llegar y volver, que tanto caracteriza a los cubanos de hoy, los de allá y los de acá.
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